Cuando Sam se enojó y se alejó de Sadie (su mejor amiga), pensó que el mundo estaba lleno de personas como ella y que encontraría fácilmente su reemplazo. A lo largo del tiempo conoció a varias personas con quienes podía mantener conversaciones de hasta 20 minutos. Pero se dio cuenta de que encontrar a alguien con quien quisiera hablar durante más de 600 horas era algo raro. Nadie era Sadie.
Esta escena del libro “Tomorrow, and Tomorrow, and Tomorrow” de Gabrielle Zevin me dejó pensando. La calidad de las conversaciones es clave. C L A V E.
Son como 25 días de conversación ininterrumpida. Imaginá eso. ¿Quiénes estarían dentro de tu umbral de tolerancia de 20 minutos? ¿Y cómo reconocer a tu(s) Sadie?
De mi lectura pude inferir tres pistas:
- Todo se siente muy natural. Sin esfuerzos. Equilibrado. O, como diría mi amiga Estefi, “No tenés que acarrear sola la conversación”.
- Tu Sadie se convierte inconscientemente en tu punto de referencia.
- Sencillamente, la extrañás.
Por eso, protegé a tu Sadie. Es una rareza.

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