Ahora puedes perder

Recorte de revista con el texto 'NOW YOU CAN LOSE' en letras negras grandes.

Si estás teniendo el mejor año de tu vida, este blog no es para vos. Sin embargo, si experimentaste pérdidas en algún aspecto, bienvenido/a. Tengo una reflexión para regalarte.

Cuando proyectamos nuestro año, no queremos incluir en la ecuación la posibilidad de “perder”. De hecho, tanto nos programamos para ganar que siquiera pensar en otro resultado sería auto-mufarnos. Y si a eso agregamos una personalidad con tendencia perfeccionista, se pone peor. Perder = fracasar.

Les confieso algo: el 2025 estuvo en el podio de los años más difíciles de mi vida, especialmente en lo que respecta a mi salud física y mental. Tanto fue el embate desde diversos frentes que, al iniciar el 2026, me daba la sensación de seguir en un largo túnel del que no sabía cuándo saldría. Por ende, planificar no me resultaba atractivo.

Un Vision Board, ¿para qué? 🤌🏼

En medio de este contexto de desgaste y desazón, una amiga me escribe proponiéndome ir a merendar a su casa el 25 de enero y hacer nuestros Vision Boards.

Para quienes no estén familiarizados con este ejercicio, se trata de un tablero en el que se aplica un collage de imágenes y palabras sobre cómo anhelamos que sea nuestro año. Normalmente se usan recortes de revistas, acuarela, calcomanías e incluso fotografías.

Es una gran actividad analógica, pero yo estaba escéptica (y con justa razón). Tampoco quería dejar mi cueva, pero esta amiga me conoce muy bien y su casa es un refugio artístico para mí al igual que su amistad, así que accedí a la invitación.

No sé si está relacionado con llegar a las 4 décadas o si la clave es rodearse de las personas y del contexto correctos, pero ese día simplemente mi autenticidad afloró. No tuve que disimular nada. Dejé que lo que tenía dentro saliera, sin juicios ni expectativas.

La mejor frase, la que me sacó justamente de la cueva y me ayudó a ver mi año con otros lentes, la encontré en la revista Vogue Paris.

Recuerdo estar ojeando cuando de repente vi la frase como si saltase de la página, en un título de un artículo:

NOW YOU CAN LOSE…

[AHORA PUEDES PERDER…] Y ya ni me acuerdo de lo que venía escrito después. Bien pudo haber sido PESO y yo lo estoy llevando a un plano profundo 😅. De todas maneras, ahí mismo recorté esa porción y pegué la frase en la esquina superior izquierda de mi tablero, que es el lugar al que primero va el ojo al hacer su recorrido de lectura.

En ese momento sentí alivio. Me quité un gran peso de encima. Sonreí pícaramente, como quien encuentra un tesoro oculto. Estaba visionando darme la licencia para perder, para soltar, para “no ganar”, para despedirme de otras versiones mías que fui en el pasado. Me estaba dando permiso para:

  • Perder oportunidades laborales.
  • Perder horas de sueño.
  • Perderme de eventos.
  • Perder círculos de pertenencia.
  • Perder ahorros.
  • Perder mi escritura a mano por una cirugía de muñeca.
  • Perder reputación.
  • Perder la pretensión de sonar nativa en otro idioma.
  • Perder relaciones.
  • Perder interés.
  • Perder colágeno.
  • Perder el control.

Era extraño porque, de alguna forma, mi mente veía esto como algo necesario, como si soltar fuese el portal a otra dimensión.

Esa tardecita completé mi tablero, junto con otras palabras e imágenes (quizá hago una segunda parte de este blog ); cenamos Bibimbap con mi amiga y dimos por finalizada la jornada creativa.

Todos perdemos

Hoy se cumplen casi 7 meses desde aquel día y la diferencia en lo físico, lo personal y lo laboral es tremenda. El 2026 fue un año de numerosos sueños (muy locos) cumplidos, pero no se lo atribuyo a ningún factor comúnmente conocido. Le doy crédito a la mentalidad del Ahora puedo perder.

Leé esto como si te lo contase en secreto al oído: “Todos perdemos”. La diferencia es que algunos lo hacen en público y otros en privado. Detrás de cada relación, de cada proyecto, de cada paso, hay una pérdida potencial. El solo hecho de ser humanos nos expone a eso, pero nos programamos para ganar, para obtener la puntuación más alta, para tener los vientos a favor… no así para el duelo, para los fallos, los cantos de sirena y para perder.

Durante varios años formé parte de un programa de televisión y de radio que entrevistaba a emprendedores. Nunca escuché a personas hablar tan abiertamente de sus fracasos, de sus pérdidas y de lo que les enseñaron. Era admirable. Finalmente hoy puedo decir que yo también acepto el “No” o el “Ya no más” que te da la vida.

Si te sirve, te animo a crear tu Vision Board para el 2027 y a dejar que algunas palabras “te hablen”. Lo sabrás cuando lo veas. Y si estás atravesando una pérdida fuerte, de ninguna manera quiero desacreditarla con esta reflexión. Algunos vínculos y cosas son irremplazables. Duelen y punto. Llevará su tiempo sanar. Así que donde sea aplicable en tu caso, te dejo un último giro de la trama: también se pierde el miedo a perder. Y eso, en la vida, es absolutamente potenciador y liberador.

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